LEISA 25.4
LEISA revista de agroecología • 25.4 • Diciembre 2009
Fortalecimiento de la producción agrícola la experiencia de
Chupaca y Concepción
En la sierra central del Perú, entre los 3.320 y 4.000 metros sobre
el nivel del mar (msnm), se ubica la provincia de Chupaca, y entre los 3.200
y 3.500 msnm se encuentra la provincia de Concepción, ambas provincias
del departamento de Junín por donde fluye el río Mantaro hacia
la vertiente oriental de los Andes. En esta zona de montaña andina se
pueden diferenciar tres ecosistemas: la quechua, hasta los 3.500; la suni, hasta
los 3.800; y la puna, por encima de los 3.800 msnm.
La agricultura de la zona está muy integrada al mercado urbano de Lima,
ciudad capital del Perú, cuya demanda de productos agrícolas es
grande, lo que ha influenciado desde hace décadas la práctica
de una agricultura intensiva con alto uso de insumos externos. Actualmente,
la producción agrícola se realiza con prácticas inadecuadas
como el uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes, el incremento de monocultivos,
la fuerte promoción y comercialización de productos agroquímicos
y su adulteración, la escasa o nula asistencia técnica y el poco
interés de las autoridades por la situación agrícola y
ambiental. A esto se suma la costumbre de los agricultores de la zona de abandonar
y quemar los envases de plaguicidas junto con los rastrojos, lo que genera la
contaminación del aire, suelo y fuentes de agua, así como una
mayor incidencia de plagas y enfermedades resistentes a los plaguicidas comerciales.
También uno de los impactos más negativos es la reducción
de las poblaciones de controladores biológicos.
El objetivo principal de los agricultores de la zona es obtener un alto rendimiento
de sus cultivos, por lo que el uso intensivo de agroquímicos comerciales
es generalizado a pesar del riesgo que significa para la inocuidad de los alimentos
por los residuos de plaguicidas en los productos cosechados. Por otro lado,
los agricultores no tienen interés en cambiar sus prácticas convencionales,
dada la escasa o nula exigencia de los consumidores por productos sanos y también
por la falta de disposiciones legales para el control del uso de agroquímicos.
Sin embargo, algunas ONGs locales trabajan en proyectos de producción
orgánica y han desarrollado y promocionado Escuelas de Campo para Agricultores
(ECAs), orientadas al desarrollo de capacidades, principalmente en el Manejo
Integrado de Plagas (MIP).
En este contexto, la Red de Acción en Agricultura Alternativa (RAAA)
desarrolló la experiencia de fortalecimiento de la agricultura orgánica
en el marco del Proyecto Piloto “Gestión Ambiental de los COPs
generados por la agricultura en el Valle del Mantaro, Junín”, la
cual contó con la colaboración del Centro Ecuménico de
Promoción y Acción Social (CEDEPAS-Centro) y las municipalidades
de Chupaca y Concepción. Esta experiencia se llevó a cabo de marzo
de 2005 a diciembre de 2007 en las localidades de Chupaca, Ahuac, Iscos y Chongos
Bajo, en la provincia de Chupaca, y en los distritos de Concepción, Santa
Rosa de Ocopa, Matahuasi y Nueve de Julio, en la provincia de Concepción.
El financiamiento fue otorgado por el Programa de Pequeñas Donaciones
(PPD) del Fondo Mundial del Ambiente (FMAM).
La finalidad del Proyecto fue sensibilizar y generar cambios en las prácticas
agrícolas para lograr la reducción de la contaminación,
disminuir la incidencia de enfermedades y plagas en los cultivos, incrementar
la diversificación productiva y contribuir a la seguridad alimentaria
de las familias rurales. Durante el proyecto se realizó un diagnóstico
participativo sobre los problemas de la agricultura local, así como campañas
y capacitaciones modulares sobre producción agroecológica, para
brindar a los participantes –a través de visitas y prácticas
de campo– información actualizada sobre los impactos de los plaguicidas
y contaminantes orgánicos persistentes (COPs) y sobre el diseño
predial y manejo ecológico de suelos y plagas. Esta experiencia contó
con la participación de agricultores –varones y mujeres–
convencionales y orgánicos; estudiantes de universidades; autoridades
de las municipalidades y de las direcciones regionales y agencias agrarias del
Ministerio de Agricultura; así como de docentes y estudiantes de los
institutos tecnológicos de Chupaca y Concepción.
La sensibilización ante el excesivo uso de agrotóxicos ha sido
un elemento de suma importancia para ampliar la influencia de esta experiencia
y la única manera de garantizar el compromiso de la población
local y de sus autoridades con algo que atañe no solo a los recursos
naturales y la calidad de su ambiente, sino que tiene repercusiones en la salud
de todos. Para ello se realizaron campañas dirigidas a las familias agricultoras,
como la implementación de un sistema de gestión ambiental de envases
de plaguicidas con triple lavado para reducir la contaminación en las
áreas rurales. Estas campañas contaron con la participación
activa de las autoridades municipales.
Capacitación en agroecología
Otro de los componentes esenciales de la experiencia ha sido la capacitación
en agroecología, donde se trataron temas como las bases y principios
de la agroecología, el diseño predial y el manejo ecológico
de plagas y de suelos. Estos cursos se desarrollaron mediante una metodología
participativa con la colaboración de especialistas invitados y un facilitador,
cuya labor se orientó a promover la participación de los agricultores,
lo que motivó el intercambio de experiencias, la integración del
grupo y la construcción de una visión sobre el desarrollo de una
agricultura más sostenible. Asimismo, se organizaron capacitaciones dirigidas
a las autoridades y líderes sociales con la finalidad de involucrarlos
en las campañas de sensibilización y desarrollar estrategias de
incidencia política para promover la agricultura orgánica a nivel
local y regional.
Cada curso se desarrolló en dos o tres sesiones con un grupo de 30 productores,
es ahí donde fue evidente la participación de un 60% de mujeres
agricultoras. En estas sesiones se realizaban conferencias, talleres, dinámicas
de grupo, visitas y prácticas de campo y se entregaron módulos
impresos de capacitación.
Resultados y reflexiones de la experiencia
Como resultado los agricultores –mujeres y varones– de las zonas
donde se desarrolló esta experiencia han aprendido a aprovechar de manera
eficiente sus recursos: suelo, agua y aire, así como las formas de incrementar
la presencia de insectos benéficos en sus campos de cultivo y el procesamiento
de abonos orgánicos, cuyo uso entre los beneficiarios es ahora 30% mayor
que lo que era antes de la experiencia.
La participación de las autoridades locales ha sido un aspecto clave
en este proceso, ya que se pudo lograr que las agendas regional y local involucren
acciones para prevenir los riesgos ambientales y de salud que ocasiona el uso
de plaguicidas y, además, que consideren la importancia de promover la
agricultura orgánica. Gracias a esta sensibilización e información
de las autoridades, el uso de agroquímicos en el ámbito de la
experiencia se ha reducido. Es también importante destacar el fortalecimiento
del conocimiento e interés sobre la importancia de la calidad ambiental
y los derechos ciudadanos vinculados a ella, logrados mediante la conformación
de los comités de vigilancia integrados por los agricultores mujeres
y varones más comprometidos, así como por las autoridades locales.
También se ha logrado ampliar el número de agricultores (un 60%
son mujeres) con mayor interés en desarrollar sus capacidades para iniciar
experiencias en agricultura ecológica y algunos de ellos se encargan
de difundirla en Concepción y Chupaca.
Los agricultores y agricultoras que han participado en esta experiencia reconocen
los beneficios de la agricultura sostenible y por eso se están comprometiendo
con ella. Ellos saben que este tipo de prácticas promoverá la
diversificación de su dieta alimentaria, incrementará la producción
de cultivos y el consumo de alimentos sanos, obtenidos mediante una producción
limpia donde se controlan las plagas con técnicas agroecológicas
eficientes.
Finalmente, se ha logrado que un mayor número de productores, dedicados
a la agricultura ecológica, alcance un nivel de organización importante
gracias a la creación de la Asociación de Productores Ecológicos
del Distrito de Nueve de Julio, en Concepción.
Entre las principales dificultades que se presentaron en la experiencia se
puede mencionar el desconocimiento que había en la zona acerca de los
peligros del uso de los plaguicidas. La resistencia al cambio de parte de los
agricultores convencionales es otro de los obstáculos que impiden una
transición hacia la opción agroecológica, a la que muchos
agricultores campesinos sí consideran como alternativa conveniente a
sus intereses.
A diferencia de Concepción, las autoridades locales de la Provincia
de Chupaca no se involucraron en la experiencia; sin embargo, la acogida por
parte de agricultores y jóvenes estudiantes de la zona ha sido muy buena.
Fueron pocos los campos demostrativos que se obtuvieron para la capacitación
agroecológica, y también son escasas las acciones concretas que
permitan reforzar y promocionar su práctica. El proceso de sensibilización
y desarrollo de capacidades debe ser continuo para promover una reconversión
de la producción agrícola y contrarrestar la gran influencia de
la agricultura convencional en una zona donde existe gran resistencia a romper
con el monocultivo y el uso de plaguicidas y fertilizantes sintéticos.
Participantes de la sistematización de la experiencia
Yaqui Alarya Cruzatt, Rogelio Maraví Obispo, Isabel Alvarez Aquino, Paúl
Mendizábal Carlos, Maria-Chiara Bizetti, Timoteo Ñaña Meza,
María Camarena De la Cruz, Rojas Pelayo Capucho, Héctor Chacón
Dorregaray, Francisco Quispe Huamán, Consuelo Chan Reynoso, Dely Luz
Ramos Pocomucha, Melanio Chan Tolentino, Agustín Rodríguez Castro,
Edgart De La Cruz Savala,
Carlos Romero Carvajal, Crisanto Fabián Quispe, Marina Santana Jiménez,
Celia Huamán Carrasco, Marisol Soto Lázaro, Glodoaldo Isaías
Lopéz Gavino, Raúl Urdánegui Basurto, Juan Carlos ManriqueVillagaray.
Con la facilitación de Edith Fernández Baca de ETC Andes y la
colaboración de Ymelda Montoro Zamora y Rocío Moreno Alvarado
de la Red de Acción en Agricultura Alternativa (RAAA).